Duración: 60 minutos — Seis intérpretes
Equipo de gira de 8 personas: 6 intérpretes, 1 director técnico y 1 dramaturgo
Un sabio pregunta a un estudiante:
— ¿Cuál es el amor más grande?
— ¿El amor por otra persona?
El sabio sonríe:
— No. Es el amor por la pregunta. Mientras sigas cuestionándote, estarás vivo.
De este enigma nace El amor del mundo. No es una obra sobre el amor entendido como respuesta o ideal, sino sobre la fuerza que nos mantiene abiertos a los demás, a lo desconocido y al mundo.
En escena, seis intérpretes son arrastrados por un flujo continuo de movimiento. Los cuerpos se encuentran, se sostienen, se entrelazan, se separan y vuelven a encontrarse. Ningún gesto posee un significado único: la ternura puede convertirse en una carga, el vínculo puede transformarse en restricción y una caída puede abrir el camino hacia un nuevo equilibrio. Cada movimiento contiene la posibilidad de su contrario.
Dentro de la gramática del Épaissisme, ningún cuerpo existe de forma aislada. Cada presencia actúa sobre las demás, modifica al grupo y deja una huella. El escenario se convierte en un campo entretejido de relaciones, donde amar también significa aceptar que podemos ser transformados.
El amor del mundo atraviesa las contradicciones de un mundo fragmentado: ¿cómo permanecer abiertos sin perdernos? ¿Cómo preservar nuestra libertad y, al mismo tiempo, pertenecer a los demás? ¿Cómo seguir amando aquello que se nos escapa, nos opone resistencia o nos hiere?
Los intérpretes no ofrecen respuestas. Interrogan a través de la carne, la respiración, el peso y las caídas. En medio de esta intensidad física surgen momentos de poesía: instantes en los que la conexión todavía parece posible.
El público no presencia una demostración sobre el amor; entra en una pregunta viva. Una pregunta que circula entre los cuerpos y nos recuerda que, mientras permanezca abierta, el mundo todavía puede ser amado y la vida todavía puede ser danzada.
Nicolas Zemmour: Director artístico y coreógrafo
Música compuesta e interpretada por YOM
Julien St-Pierre: Diseñador de iluminación
Marc Zemmour: Dramaturgo
Catherine Wilson: Intérprete
Aria Trotel: Intérprete
Claire Campbell: Intérprete
Anja Fanslau: Intérprete
Gabriela Guerra Woo: Intérprete
Nicolas Zemmour: Intérprete
Las obras de ZemmourBallet no terminan con la función. Abren umbrales que pueden prolongarse en otros espacios de encuentro, transmisión y reflexión.
Dentro de este marco, Nicolas Zemmour ofrece clases magistrales, talleres de creación y encuentros estructurados en torno al Épaissisme y a las obras presentadas. No se trata de actividades de mediación en un sentido meramente explicativo, sino de extensiones de la experiencia vivida: implican al cuerpo, al tiempo y al gesto como espacios de memoria, responsabilidad y presencia.
Concebidos para estudiantes, artistas profesionales y públicos no especializados, estos formatos prolongan la copresencia entre la obra y quienes entran en contacto con ella. Crean un espacio en el que la experiencia escénica puede revisitarse, desplazarse y reinscribirse en la experiencia individual, sin simplificación ni discurso prescriptivo.
Duración: 65 minutos — Seis intérpretes
Equipo de gira de 8 personas: 6 intérpretes, 1 director técnico y 1 dramaturgo
La creación 2024 de ZemmourBallet es una oleada de movimiento: una obra en la que la danza transpira, estalla y ocupa el espacio. A lo largo de 1 hora y 5 minutos, seis intérpretes se lanzan con una energía visceral y una presencia escénica absoluta para explorar la tensión entre libertad y dependencia, moral y ética.
En este espacio cambiante, la moral y la ética se enfrentan y se equilibran como dos fuerzas de un mismo impulso vital. En Así habló Zaratustra, Nietzsche exhortaba a superar la moral heredada —aquella que limita mediante el dogma y la prohibición— para abrazar una ética viva, modelada por la voluntad personal y la afirmación de uno mismo. Aquí, la danza se convierte en metáfora de esa tensión: entre las restricciones impuestas y la libertad conquistada, entre las caídas y los ascensos, entre la disciplina y la espontaneidad. Cada movimiento busca ese equilibrio frágil, esa precisión en la que el cuerpo, lejos de someterse, se convierte en la expresión de una fuerza interior en constante reinvención.
La obra combina potencia atlética, poesía visual y emoción pura, dando lugar a un espectáculo tan impactante como liberador. Cada salto y cada impulso llevan al límite el cuerpo y el escenario, transformando el espacio en un torbellino de sensaciones y preguntas.
Entre fuerza y delicadeza, esta obra no se limita a ser contemplada: se vive. La energía palpita, la respiración se acelera y el público se deja arrastrar por una danza que toca el corazón y el alma, dejando una huella imborrable mucho después del último movimiento.
Una obra incandescente en la que el cuerpo se convierte en lenguaje y el espacio, en vértigo.
Atrévete a vivir la experiencia. Descubre una nueva manera de experimentar la danza.
Nicolas Zemmour: Director artístico y coreógrafo
Marc Zemmour: Dramaturgo
Simon Leoza: Compositor, en colaboración con la Orchestre symphonique de Sherbrooke
Julien St-Pierre: Diseñador de iluminación
Art Babayants: Asesor artístico
Claire Campbell: Intérprete
Anja Fanslau: Intérprete
Aria Trotel: Intérprete
Laura Brisson: Intérprete
Catherine Wilson: Intérprete
Nicolas Zemmour: Intérprete
Con la participación de un estudiante de danza de la región.
Las obras de ZemmourBallet no terminan con la función. Abren umbrales que pueden prolongarse en otros espacios de encuentro, transmisión y reflexión.
Dentro de este marco, Nicolas Zemmour ofrece clases magistrales, talleres de creación y encuentros estructurados en torno al Épaissisme y a las obras presentadas. No se trata de actividades de mediación en un sentido meramente explicativo, sino de extensiones de la experiencia vivida: implican al cuerpo, al tiempo y al gesto como espacios de memoria, responsabilidad y presencia.
Concebidos para estudiantes, artistas profesionales y públicos no especializados, estos formatos prolongan la copresencia entre la obra y quienes entran en contacto con ella. Crean un espacio en el que la experiencia escénica puede revisitarse, desplazarse y reinscribirse en la experiencia individual, sin simplificación ni discurso prescriptivo.
Duración: 85 minutos — Seis intérpretes
Equipo de gira de 8 personas: 6 intérpretes, 1 director técnico y 1 dramaturgo
El infierno de un mundo es una explosión de movimiento, una obra intensa en la que la danza se convierte en un grito: una fuerza bruta que atraviesa el cuerpo y el alma. Impulsada por una coreografía envolvente y visceral, la pieza transforma el escenario en un torbellino de energía pura, donde cada gesto impacta como una detonación.
La obra explora la violencia en todas sus formas, desde las turbulencias interiores hasta los estallidos del mundo exterior. Cada movimiento encarna la tensión entre lo íntimo y lo expuesto, entre las heridas silenciosas y las erupciones visibles. Aquí, la danza no se limita a ilustrar la violencia, sino que interroga sus mecanismos más profundos: ¿cómo se inscribe en el cuerpo? ¿Cómo repercute en el espacio social? Cada gesto da testimonio de esta dualidad: entre el impacto sufrido y la energía de la resistencia, entre el aplastamiento y la afirmación. El cuerpo, alternativamente refugio y campo de batalla, se convierte en el lugar de una metamorfosis donde la brutalidad se transforma en lenguaje y el dolor, en danza.
A través de un movimiento poderoso y comprometido, El infierno de un mundo sumerge al público en el centro de la lucha contra la violencia doméstica, sin caer nunca en el didactismo. Aquí, la emoción atraviesa el cuerpo; la rabia y la resiliencia se encarnan en movimientos de una intensidad excepcional. Lejos de limitarse a la observación, la obra se convierte en un llamado vibrante a la acción y a la toma de conciencia: una experiencia que se siente tanto como se vive.
Una creación cautivadora y decididamente contemporánea que amplía los límites de la danza actual. Una experiencia escénica impactante que no debe perderse.
Nicolas Zemmour: Director artístico y coreógrafo
Marc Zemmour: Dramaturgo
Simon Leoza: Compositor
Julien St-Pierre: Diseñador de iluminación
Art Babayants: Asesor artístico
Claire Campbell: Intérprete
Anja Fanslau: Intérprete
Aria Trotel: Intérprete
Laura Brisson: Intérprete
Catherine Wilson: Intérprete
Nicolas Zemmour: Intérprete
Las obras de ZemmourBallet no terminan con la función. Abren umbrales que pueden prolongarse en otros espacios de encuentro, transmisión y reflexión.
Dentro de este marco, Nicolas Zemmour ofrece clases magistrales, talleres de creación y encuentros estructurados en torno al Épaissisme y a las obras presentadas. No se trata de actividades de mediación en un sentido meramente explicativo, sino de extensiones de la experiencia vivida: implican al cuerpo, al tiempo y al gesto como espacios de memoria, responsabilidad y presencia.
Concebidos para estudiantes, artistas profesionales y públicos no especializados, estos formatos prolongan la copresencia entre la obra y quienes entran en contacto con ella. Crean un espacio en el que la experiencia escénica puede revisitarse, desplazarse y reinscribirse en la experiencia individual, sin simplificación ni discurso prescriptivo.
ZemmourBallet es una compañía de danza contemporánea fundada y dirigida por el coreógrafo Nicolas Zemmour. Constituye la principal expresión escénica del Épaissisme, un movimiento artístico y filosófico que sitúa la profundidad de la experiencia humana —corporal, temporal y relacional— en el centro de la creación coreográfica.
Arraigado en una trayectoria internacional de alto nivel, desarrollada en instituciones como el Ballet Preljocaj y el Ballet Bolshói, el trabajo de Nicolas Zemmour está impulsado por una búsqueda de densidad, responsabilidad y presencia. Cada creación se concibe como un umbral: un espacio de copresencia activa entre el artista y el público, donde el movimiento es portador de memoria, tensión y transformación.
Con sede en Sherbrooke, Quebec, la compañía desarrolla un lenguaje de danza físico, preciso y encarnado, concebido para circular en giras nacionales e internacionales. En ZemmourBallet, el Épaissisme no es un estilo ni una firma visual, sino un marco operativo que estructura la relación con el tiempo, el cuerpo, el espacio y la experiencia del espectador.
ZemmourBallet crea obras rigurosas y concebidas para ser compartidas, capaces de implicar a públicos diversos sin recurrir a la simplificación ni al entretenimiento como fin. Cada pieza forma parte de un continuo artístico claramente definido y está destinada a instituciones que conciben el arte como un espacio de responsabilidad, libertad y compromiso.
Con Lemniscata, ZemmourBallet invita al público a una exploración hipnótica y vibrante del Tarot, donde la danza se convierte en un lenguaje universal: un espejo de nuestros renacimientos y de nuestras búsquedas interiores. Inspirándose en la carta del Mago, Nicolas Zemmour coreografía un universo en el que el amor, la soledad, la alegría y la responsabilidad se entrelazan en un vocabulario de movimiento poético y magnético.
¿Cómo puede un ser finito contener lo infinito? Esta es la tensión que explora Lemniscata: el cuerpo, limitado por el espacio y el tiempo, lleva sin embargo en su interior el eco de algo más vasto. Cada gesto intenta inscribir lo efímero en lo perpetuo; cada impulso refleja el deseo de trascender la existencia material. En la tradición del Tarot, el símbolo del infinito flota sobre el Mago como signo de una energía inagotable y de un ciclo en constante renovación. La danza se convierte en la expresión de este frágil equilibrio entre la restricción y lo ilimitado, entre el peso del cuerpo y la elevación del espíritu.
Aquí, cada movimiento traza una energía invisible y cada gesto evoca la búsqueda de sentido y libertad en un mundo en perpetua transformación. A través de una danza que trasciende lo visible, Lemniscata transporta al público hacia un torbellino en el que la humanidad redescubre su lugar, su respiración y su esencia.
Un trío escénico envolvente y fascinante, en el que el escenario se convierte en ritual y la danza, en revelación.
Atrévete a vivir la experiencia. Sumérgete en la magia del movimiento.
Nicolas Zemmour: Director artístico y coreógrafo
Marc Zemmour: Dramaturgo
Andréanne Deschênes: Diseñadora de iluminación
Amandine Garrido: Intérprete
Elise Legrand: Intérprete
Nicolas Zemmour: Intérprete
Las obras de ZemmourBallet no terminan con la función. Abren umbrales que pueden prolongarse en otros espacios de encuentro, transmisión y reflexión.
Dentro de este marco, Nicolas Zemmour ofrece clases magistrales, talleres de creación y encuentros estructurados en torno al Épaissisme y a las obras presentadas. No se trata de actividades de mediación en un sentido meramente explicativo, sino de extensiones de la experiencia vivida: implican al cuerpo, al tiempo y al gesto como espacios de memoria, responsabilidad y presencia.
Concebidos para estudiantes, artistas profesionales y públicos no especializados, estos formatos prolongan la copresencia entre la obra y quienes entran en contacto con ella. Crean un espacio en el que la experiencia escénica puede revisitarse, desplazarse y reinscribirse en la experiencia individual, sin simplificación ni discurso prescriptivo.
La ruptura de los jarrones constituye la primera creación internacional de Nicolas Zemmour, una obra encargada y producida por los Théâtres de la Ville de Luxembourg. La pieza se inspira en la leyenda cabalística de la ruptura de los recipientes, un mito fundacional que relata la dispersión de la luz divina y la responsabilidad de la humanidad de reunir esos fragmentos dispersos para restaurar la armonía original.
En este relato cosmogónico, los recipientes destinados a contener la luz primordial se quiebran bajo la intensidad de esa fuerza infinita, esparciendo sus fragmentos en la oscuridad del mundo. Esta fractura, lejos de constituir una caída definitiva, se convierte en una llamada a la reparación: una búsqueda del Tikkun, en la que cada ser porta un fragmento de luz que debe redescubrir y reintegrar.
Aquí, la danza encarna la dispersión y la reunificación. Cada movimiento constituye un intento de recomponer las piezas quebradas y de recuperar la cohesión a partir del caos. Los cuerpos, a veces en tensión y a veces en fusión, se convierten en el territorio de una lucha entre fragmentación y recomposición, pérdida y renacimiento. El espacio escénico refleja esta fractura originaria y oscila entre la deconstrucción y momentos de armonía pura, en los que el gesto revela la necesidad vital de reunir lo disperso y devolver sentido y unidad a aquello que fue quebrado.
El público percibe la fragilidad, la fuerza y la belleza del cuerpo en movimiento, impulsado por una energía visceral que cautiva y desestabiliza. El espectador no es un simple observador, sino un participante en una experiencia sensorial en la que cada instante y cada contacto resuenan profundamente.
Entre estallidos de movimiento poderoso y momentos suspendidos, La ruptura de los jarrones propone un intenso recorrido emocional en el que la fragilidad humana se transforma en fuerza colectiva. Una obra en la que los cuerpos hablan y las emociones se viven a través de cada respiración y cada interacción. Más que una reflexión filosófica, es una auténtica experiencia corporal y sensorial.
Esta obra marca un momento decisivo en la trayectoria artística de Nicolas Zemmour, en el que el pensamiento profundo se fusiona con una potencia física y emocional excepcional. La ruptura de los jarrones es mucho más que un espectáculo: es un momento de intensidad pura, un torbellino de sensaciones que no deja indiferente.
Propiedad de los Théâtres de la Ville de Luxembourg, esta pieza sigue siendo una obra fundamental en el recorrido coreográfico de Nicolas Zemmour y da testimonio de su compromiso con la creación de obras poderosas, arraigadas en una profunda dimensión filosófica y espiritual.
Coreografía: Nicolas Zemmour
Intérpretes: Emilie Garetier, Aurore Mettray, Francesco Mormino, Julien Ramade, Annick Schadeck y Nicolas Zemmour
Escenografía: Thibaut Magnan
Música original: Wilfrid Rapanakis-Bourg
Texto original: Nicolas Zemmour
Vestuario: Laurie Lamborelle
Iluminación: Nina Schäffer
Las obras de ZemmourBallet no terminan con la función. Abren umbrales que pueden prolongarse en otros espacios de encuentro, transmisión y reflexión.
Dentro de este marco, Nicolas Zemmour ofrece clases magistrales, talleres de creación y encuentros estructurados en torno al Épaissisme y a las obras presentadas. No se trata de actividades de mediación en un sentido meramente explicativo, sino de extensiones de la experiencia vivida: implican al cuerpo, al tiempo y al gesto como espacios de memoria, responsabilidad y presencia.
Concebidos para estudiantes, artistas profesionales y públicos no especializados, estos formatos prolongan la copresencia entre la obra y quienes entran en contacto con ella. Crean un espacio en el que la experiencia escénica puede revisitarse, desplazarse y reinscribirse en la experiencia individual, sin simplificación ni discurso prescriptivo.